¿QUIÉN DECÍS QUE SOY?-20 Junio

LEO LA PALABRA (Lucas 9, 18-24)

Una vez que Jesús estaba orando solo, en presencia de sus discípulos, les preguntó:
“¿Quién dice la gente que soy yo?”
Ellos contestaron: “Unos que Juan el Bautista, otros que Elías, otros dicen que ha
vuelto a la vida uno de los antiguos profetas.”
Él les preguntó: “Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?”
Pedro tomó la palabra y dijo: “El Mesías de Dios.”
Él les prohibió terminantemente decírselo a nadie. Y añadió: “El Hijo del hombre tiene
que padecer mucho, ser desechado por los ancianos, sumos sacerdotes y escribas,
ser ejecutado y resucitar al tercer día.”
Y, dirigiéndose a todos, dijo: “El que quiera seguirme, que se niegue a sí mismo,
cargue con su cruz cada día y se venga conmigo. Pues el que quiera salvar su vida la
perderá; pero el que pierda su vida por mi causa la salvará.”

MEDITO LA PALABRA
Meditar es llevar la palabra al corazón

No está al otro lado del teléfono. No te lo pregunta en un sueño de éxtasis.
Te lo pregunta cuando ves las figuras de seres humanos torturados en nombre de la
democracia en una guerra que nunca hubiera tenido que comenzar. Es desde
aquella imagen humana destrozada, que Jesús te dice: “¿Y tú, qué dices de mi?”.
Te lo pregunta en la mirada de los perdedores de siempre, de aquellos y aquellas
que han ido emigrando buscando una tierra propia, donde poder apoyar su cabeza.
Han acabado en la calle. Jesús te cuestiona y te dice: “¿Y tú amigo mío, amiga
mía… qué dices de mí? ¿Quién soy yo?”.
Te lo pregunta en aquel chico, aquella chica que vuelve a casa a las 8 de la mañana
con la sangre cargada de droga, después de una noche loca, incapaz de mirar a los
ojos de las personas que le quieren. Es lo que se lleva. Es una nueva experiencia.
Jesús te mira a ti y hablándole a tu corazón dice “¿qué dices tú de Mí, quién soy
para ti, hijo mío, hija mía?”.
Te lo pregunta cuando ves un día y otro día como ciertos representantes del pueblo,
sólo hacen que chillar, o sembrar la división, de deshacer la necesaria política de
cara al bien común. Hinchados en sus asientos, gritando en los micrófonos,
respondiendo a los periodistas desde el poder de los semidioses, Él, Jesús te dice:
“¿pero tú, qué dices de Mí?, soy quizás un político más, un personaje del pasado, o crees que hay
algo más en mi persona?”.
Cuando aquel hombre ha cogido a su hijo muerto por una bomba inteligente y llora
sobre la cara del que es carne de su carne, lo abraza con fuerza y amor, es Jesús. A
ti que lo ves por la televisión, te pregunta: “¿qué dices de Mí?”
La pregunta de Jesús no lleva ira, es emocionante, va cargada de misericordia,
directa a tu corazón, es la pregunta por la justicia, por la fraternidad, para saber
ponerse en el lugar del otro. Es la pregunta por la identidad de los seres humanos.
Él humano, en todo, excepto en el pecado, no espera una respuesta dogmática,
elaborada, evidente y clara sobre Él mismo, sino que mires este mundo con sus
ojos. Déjate encontrar, pues, en los humanos, y entenderás un poco más que Él es
el Hijo de Dios.

 REZO CON LA PALABRA

Para que descubras quién es Jesús…y dónde está.  

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CONTRA EL DESAMOR

LEO LA PALABRA (Lucas 7, 36-50)

En aquel tiempo, un fariseo rogaba a Jesús que fuera a comer con él. Jesús, entrando
en casa del fariseo, se recostó a la mesa. Y una mujer de la ciudad, una pecadora, al
enterarse de que estaba comiendo en casa del fariseo, vino con un frasco de perfume
y, colocándose detrás junto a sus pies, llorando, se puso a regarle los pies con sus
lágrimas, se los enjugaba con sus cabellos, los cubría de besos y se los ungía con el
perfume. Al ver esto, el fariseo que lo había invitado se dijo: “Si este fuera profeta,
sabría quién es esta mujer que lo está tocando y lo que es: una pecadora.”
Jesús tomó la palabra y le dijo: “Simón, tengo algo que decirte.”
Él respondió: “Dímelo, maestro.”
Jesús le dijo: “Un prestamista tenía dos deudores; uno le debía quinientos denarios y
el otro cincuenta. Como no tenían con qué pagar, los perdonó a los dos. ¿Cuál de los
dos lo amará más?”
Simón contesto: “Supongo que aquel a quien le perdonó más.”
Jesús le dijo: “Has juzgado rectamente.”
Y, volviéndose a la mujer, dijo a Simón: “¿Ves a esta mujer? Cuando yo entré en tu
casa, no me pusiste agua para los pies; ella, en cambio, me ha lavado los pies con
sus lágrimas y me los ha enjugado con su pelo. Tú no me besaste; ella, en cambio,
desde que entró, no ha dejado de besarme los pies. Tú no me ungiste la cabeza con
ungüento; ella, en cambio, me ha ungido los pies con perfume. Por eso te digo: sus
muchos pecados están perdonados, porque tiene mucho amor; pero al que poco se le
perdona, poco ama.”
Y a ella le dijo: “Tus pecados están perdonados.”
Los demás convidados empezaron a decir entre sí: “¿Quién es éste, que hasta
perdona pecados?”
Pero Jesús dijo a la mujer: “Tu fe te ha salvado, vete en paz.”
Después de esto iba caminando de ciudad en ciudad y de pueblo en pueblo,
predicando el Evangelio del reino de Dios; lo acompañaban los Doce y algunas
mujeres que él había curado de malos espíritus y enfermedades: María la Magdalena,
de la que habían salido siete demonios; Juana, mujer de Cusa, intendente de
Herodes; Susana y otras muchas que le ayudaban con sus bienes.

MEDITO LA PALABRA
Meditar es llevar la palabra al corazón

Las personas mientras somos jóvenes, caminamos sobre “las nubes”. Parece que somos “invencibles”, y que todo lo podemos. Pero hay muchas personas a las que la vida les ha vencido. El tiempo, las experiencias dolorosas, los fracasos les han acabado por hundir.
El evangelio nos presenta una mujer así. Y no se le ocurre hacer otra cosa sino ir donde Jesús, a pesar de su vergüenza, llorar a sus pies, besarle y secárselos con su largo pelo. ¡Todo un detalle de amor!
Pues bien, Jesús tiene un elogio sublime hacia aquella pobre mujer: “sus muchos pecados están perdonados porque tiene mucho amor”.
Simón y los demás fariseos no se imaginan a un Dios tan “débil”, “tan comprensivo con el pecado”, y por eso murmuran. Para ellos, solo hay dos clases de personas: los buenos y los malos-pecadores. A unos y otros se les distingue por sus acciones: buenas o malas. No hay duda que Dios ama a los buenos y desprecia a los “malos pecadores”.
Y Jesús, todo lo contrario: se deja tocar y besar por “la pecadora”. Gracias a eso sabemos que Dios nos espera, hagamos lo que hagamos. Aunque nos convirtiéramos en los hombres-mujeres más despreciables, Dios nos seguiría esperando para amarnos y perdonarnos.
¿No crees que esta es una buena noticia que nos alegra por dentro y nos lleva a dar gracias y a hacer fiesta? Que disfrutes de este domingo…Dios te acompaña
.

 REZO CON LA PALABRA

Para educar tu mirada…en este tiempo en que se juega el mundial de sudáfrica.

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EL CUERPO DE CRISTO

LEO LA PALABRA (Lucas 9, 11b-17)

En aquel tiempo, Jesús se puso a hablar al gentío del reino de Dios y curó a los que
lo necesitaban.
Caía la tarde, y los Doce se le acercaron a decirle: “Despide a la gente; que vayan a
las aldeas y cortijos de alrededor a buscar alojamiento y comida, porque aquí estamos en descampado.”
Él les contestó: “Dadles vosotros de comer.”
Ellos replicaron: “No tenemos más que cinco panes y dos peces; a no ser que
vayamos a comprar de comer para todo este gentío.” Porque eran unos cinco mil hombres.
Jesús dijo a sus discípulos: “Decidles que se echen en grupos de unos cincuenta.”
Lo hicieron así, y todos se echaron.
Él, tomando los cinco panes y los dos peces, alzó la mirada al cielo, pronunció la
bendición
sobre ellos, los partió y se los dio a los discípulos para que se los sirvieran
a la gente. Comieron todos y se saciaron, y cogieron las sobras: doce cestos

MEDITO LA PALABRA
Meditar es llevar la palabra al corazón

Las comidas son la mejor imagen del Reino de Dios. El sueño ideal de Dios es una mesa con mantel de fiesta y todos sus hijos comienzo gratis, bailando y cantando. (Tengo un amigo al que le hace gracia cuando hablo de esto).
Hoy Jesús da de comer a la gente…¡todo un milagro, sí señor! Porque miramos la tele y nos asalta una legión de hambrientos. Y decimos: qué mal repartido esta el mundo.
Pero la comida que ofrece Jesús no solo es pan. El mundo necesita cereales y muchas cosechas y mucha leche….pero sobre todo necesita a Jesús. Porque da igual que haya comida para todos, si no la queremos repartir justamente. Para repartirla necesitamos comer “justicia”, “caridad”, “compasión”. Y justamente eso es Jesús.
“Corpus Christi”…o sea, “El Cuerpo de Cristo”. Esta es la fiesta de hoy. Y necesitamos comer a Jesús, porque es la comida que Dios nos da. Si lo comemos no tenemos más hambre y además podremos compartir con los demás el pan de cada día.
Mucha gente ha olvidado que el “cuerpo de Jesús” fue la alegría de los pobres y hambrientos; que le tocaban y quedaban sanos. Y nosotros nos quedamos adorando a Jesús en el sagrario. Adorar el cuerpo de Jesús significa preocuparse de sus hermanos necesitados: los parados, los enfermos, los sin papeles… No se puede decir “Señor,Señor” y seguir de espaldas a los demás y a la justicia. Cáritas nos recuerda que en estos tiempos de paro y crisis la única salida es compartir. De ésta no nos sacarán los banqueros ni los poderes públicos….solo tú, yo y el otro…compartiendo lo poco o mucho que tengamos.
Este sin duda será el mejor milagro, y la mejor oración a Dios.

 REZO CON LA PALABRA

Reza esta oración repetidas veces, mientras ves el vídeo: “El Cuerpo de Cristo. Amén”

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VIVIR COMO DIOS

LEO LA PALABRA (Juan 16, 12-15)
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Muchas cosas me quedan por deciros, pero no podéis cargar con ellas por ahora;
cuando venga él, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad plena. Pues lo
que hable no será suyo: hablará de lo que oye y os comunicará lo que está por venir.
Él me glorificará, porque recibirá de mí lo que os irá comunicando.
Todo lo que tiene el Padre es mío. Por eso os he dicho que tomará de lo mío y os lo
anunciará.»

MEDITO LA PALABRA
Meditar es llevar la palabra al corazón

Dios vive en familia…y tú no lo sabías. Igual que en nuestras casas, en la casa de Dios hay personas distintas. Hay un Padre, hay un Hijo y está el Espíritu Santo. Los tres viven juntos desde siempre y se conocen de maravilla: uno conoce lo que piensa el otro; y al tercero le gusta hacer de modo que los otros dos se sientan bien en casa. ¡Y algunos dicen que no entienden a Dios, cuando en realidad se parece a nosotros más de lo que parece!
Hoy es la fiesta de la Santísima Trinidad, O sea, de esta familia divina compuesta por tres personas, distintas entre sí, pero de la misma naturaleza amorosa y divina. Los tres funcionan como una sociedad maravillosa, y no tienen otro cometido que hacer al ser humano, un ser cada vez más divino. Por eso, que Dios siempre nos seduce, nos atrae cada vez un poquito más, y nos lleva hacia sí. Cuanto más cerca de Dios, más humanos y más divinos somos.
Cuando miramos la evolución humana y el paso de la historia -siglo a siglo- percibimos que cada minuto es un instante dentro de la “Eternidad” de Dios. Cada instante que vivimos es una pizca del tiempo de Dios. Nosotros formamos parte de su tiempo y de su historia. En este momento, tu tiempo y Su Tiempo van de la mano. El tiene la capacidad de que lo vivas bien, de que sueñes tu tiempo futuro y de que logres lo qeu te propones, porque Dios bendice tu Tiempo. Y como Dios es Eterno, te asegura ese otro tiempo que se llama Vida eterna. Le pertenece a El pero te lo regalará de mil amores…y allí lo contemplarás y allí serás uno más de Su Familia Divina.
Por eso que nos corresponde vivir aquí como “Dios”…es decir, creando encuentro, comunión, familia, buen rollo. ESte será la mejor prueba de que somos de la familia de Dios.

REZO CON LA PALABRA

Mira el video, y plantéate vivir como Dios…quiere que vivas.

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FELIZ FIESTA DE Mª AUXILIADORA

Hoy es 24 de mayo. Felicidades a todos en esta fiesta de María Auxiliadora.

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ORANDO CON EL ESPÍRITU SANTO

EL TOQUE DELICADO DEL AMOR

Lo que más renueva a la persona es el amor, porque vivir sin amor no es vida. Para quien quiere mejorar su calidad de vida, no hay mejor receta que mejorar la calidad de su amor. Por eso, la obra del Espíritu consiste en encender en el corazón de los orantes el fuego del amor.
Nos ayuda a tomar conciencia de que somos amados por Dios, nos ilumina para dejarnos amar por Dios. “El amor no consiste en que nosotros amemos a Dios, sino en que El nos amó primero y se entregó por nosotros” (1Jn 4,10).
El amor nunca se queda ocioso: “Quienes de veras aman a Dios, todo lo bueno aman… no aman sino verdades” (Santa Teresa).

ENSEÑADOR DE VERDADES

El Espíritu nos enseña a conocernos conociendo a Dios, es decir, a reconocer su gracia en nosotros. Somos por gracia mucho más de lo que pretendemos ser por nosotros mismos. Esta es la verdad fundamental, la que engendra humildad; a ella nos guía el Espíritu (cf Jn 16,13).
Nos ayuda a superar las resistencias que tenemos a la verdad, la tendencia fuerte que tenemos a la mentira, la esterilidad de la mera supervivencia. El Espíritu divino está siempre en toda verdad. Nos acompaña en la búsqueda de toda verdad, nos acerca a Jesús, “el camino, la verdad y la vida” (Jn 14,6).
El Espíritu nos abre los ojos para Dios. Porque “gran mal es tener más ojo a los bienes de Dios que al mismo Dios” (San Juan de la Cruz).

MOMENTO DE ORACIÓN

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.

- Haz silencio en tu interior.
- Ábrete al Espíritu Santo, Señor y dador de vida.
- Acoge su presencia: todo lo inunda, todo lo sabe, todo lo renueva.

* Invoca al Espíritu:

¡Ven, Espíritu divino!,
manda tu luz desde el cielo.
Padre amoroso del pobre,
don en tus dones espléndido;
luz que penetras las almas,
fuente del mayor consuelo.

* Escucha la Palabra de Jesús:

“Cuando venga él, el Espíritu de la verdad,
os guiará hasta la verdad completa” (Jn 16, 13)

* Oración

Te bendecimos, Padre, por el don del Espíritu,
que por tu Hijo haces al mundo.
Lo hiciste al principio,
cuando incubabas el universo al calor del Espíritu
para que naciera un mundo de luz y de vida,
que pudiera albergar al ser humano.
Te damos gracias porque, mediante el Espíritu,
lo sigues creando, conservando y embelleciendo.
Te bendecimos por haber puesto tu Espíritu
en la persona humana.

* Actitud de vida

Aunque persista la sequía, siembra una y otra vez,
y todas las que haga falta, hasta que las nuevas semillas germinen.
El agua del Espíritu no falta. El es siempre capaz de vivificar
y alentar lo nuevo que brota en la oración.
EL ESPÍRITU SANTO RENUEVA Y DA VIDA A TODO LO CREADO

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CREO EN EL ESPÍRITU SANTO

LLega la fiesta de Pentecostés, que es la fiesta del Espíritu Santo, y no quería dejar pasar la ocasión para hablar de EL. ¿Quién es el Espíritu Santo?

El Espiritu Santo no es una cosa

Los humanos le hemos dado un nombre “misterioso”, pero el “Espíritu” no es un “espíritu” vulgar y corriente. Podría parecer que estamos hablando de una fuerza oculta, incluso maligna, porque todo lo que no tiene nombre asusta, dado que nadie lo conoce. Los “espíritus” los asociamos a ciertas prácticas espiritistas, a rituales de magia negra o Vudú. Cuando las personas emplean a esas “fuerzas” para su beneficio o para perjuicio de otros hombres, hablamos de magia, que es un uso perverso de lo religioso.

No está en el más allá

Nuestro Espíritu Santo es un ser personal, no una cosa misteriosa. Es algo propio del ser humano el interés religioso y espiritual. Desde siempre el hombre ha entendido que un misterio más grande que él, le envolvía y le rodeaba. Así fueron naciendo las religiones, con sus ritos, que siempre hacen referencia a la vida, a la muerte y al sentido que podemos darles los humanos a estas realidades.
El pueblo de Israel se sintió en relación con un Dios, que era amigo del hombre. El relato de la creación quiere expresar esta convicción: Dios que crea todo de la nada, aparece como un amigo que pasea por el jardín de Edén con Adán al atardecer. Los sabios de Israel, compondrán poesías y escritos alabando la “Sabiduría de Dios”, que no es una cosa, sino Dios mismo, que se muestra cercano a los hombres y se dedica con todo su amor y entendimiento en sostenerlo y cuidarlo. La Sabiduría -que es Dios mismo- está aquí, se le conoce en el día a día… y se posa en los hombres “buenos” y “prudentes”.

El Espíritu Santo es Dios-con-nosotros

Pero cuando de verdad conocemos quién es El Espíritu Santo es a partir del acontecimiento Jesús. ¿Recordamos? María se hace madre cuando desciende sobre ella la sombra del “Espíritu Santo”, y la cubre con su bendición; Dios mismo fecunda sus entrañas. El evangelio nos pone el comienzo de la misión de Jesús justo cuando desciende sobre El, el Espíritu Santo en su bautismo en el Jordán. Desde entonces, Jesús caminará a su sombra, y bajo su “sabiduría” curará y salvará a los hombres. Precisamente Jesús se opondrá con energía en nombre del verdadero Espíritu Santo, a todos esos otros “espíritus” que atenazan la libertad del ser humano y le esclavizan mediante la enfermedad, el poder hacia los demás o el fanatismo.
Pero será sobre todo, en la Resurrección de Jesús cuando el Espíritu ocupe el lugar que le corresponde. En el encuentro de Jesús con los suyos, después de resucitar de entre los muertos, les va indicando que El se marcha definitivamente; pero que vendrá el Espíritu de la Verdad, que será quien lo “enseñe todo”. El Espíritu Santo será, además de “maestro”, el “defensor” (eso significa “paráclito”) frente a todo lo que nos amenaza como “hijos de Dios”.

Hasta el fin del mundo

Llevamos más de 2000 años desde que Jesús mandó desde el Padre al Espíritu Santo. El Espíritu lleva todo ese tiempo conduciendo a la Iglesia y a cada creyente en particular. El Espíritu es esa fuerza que saca a la Iglesia de su pasividad. Es esa bondad que la purifica de todo su mal y su pecado. Es ese coraje que lleva a tantos creyentes a darse a los demás. Es consuelo que nos pacifica y nos calma en los momentos de dificultad. Es sabiduría que nos lleva a conducirnos como “hijos de Dios”, y a educar a tantos niños y jóvenes en su camino hacia la libertad como hombres.
Todo esto es el Espíritu. Esto…y más. Porque una cosa es cierta. A Dios nadie lo ha visto, tan solo lo sentimos por sus efectos. Es como el viento, perceptible solo cuando mece las ramas y las hojas de los árboles. Dios permanece acá con nosotros y dentro de nosotros. Pero siempre es MAYOR que nosotros, que nuestros deseos y nuestros temores, incluso. Dejemos crecer al Espíritu Santo dentro de nosotros y que nos conduzca hacia el corazón de toda bondad: Dios Padre.

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CONFIRMACIÓN EN VITORIA

El domingo 16, fiesta de la Ascensión, tuvo lugar en Vitoria la confirmación de cinco amigos: Laura, Estíbaliz, Jon Ander, Nekane y Patricia. La celebración fue presidida por D.Miguel Asurmendi, Obispo de Vitoria, quien destacó la misión que desde ahora asumen los confirmandos: la de continuar en el mundo la misión que comenzó el mismo Jesús. El no se ha marchado del mundo, comentó el Obispo; sigue presente a través de su Espíritu en todos nosotros.

La parroquia de San Francisco Javier se vistió de gala para el evento, y los nuevos confirmados estuvieron acompañados por sus padres, catequistas y amigos. Muchas felicidades por vuestro compromiso cristiano.

¿Qué hacéis mirando al cielo?

LEO LA PALABRA (Juan 24, 46-53)

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Así estaba escrito: el Mesías padecerá, resucitará de entre los muertos al tercer
día y en su nombre se predicará la conversión y el perdón de los pecados a todos
los pueblos, comenzando por Jerusalén.
Vosotros sois testigos de esto. Yo os enviaré lo que mi Padre ha prometido;
vosotros quedaos en la ciudad, hasta que os revistáis de la fuerza de lo alto. »

Después los sacó hacia Betania y, levantando las manos, los bendijo.
Y mientras los bendecía se separó de ellos, subiendo hacia el cielo.
Ellos se postraron ante Él y se volvieron a Jerusalén con gran alegría; y estaban
siempre en el templo bendiciendo a Dios.

MEDITO LA PALABRA
Meditar es llevar la palabra al corazón

Ascensión significa “subir”, “elevar”. Este domingo es la fiesta de la Ascensión de Jesús al Cielo. Es una fiesta dentro del tiempo de Pascua en el que aún estamos. Hace cuarenta días que Jesús resucito. En la primera Pascua de la historia,  Jesús permaneció de manera “misteriosa” en la tierra durante un período de tiempo, de modo que los evangelios certifican un número de apariciones y encuentros de Jesús con sus discípulos. Con ellos come, les anima, les quita el miedo, les da la paz que necesitan.
Después de ese tiempo Jesús dejó la tierra y a sus amigos. Aunque Jesús les dirá que ese “abandono” no es tal, pues el Padre mandará al Espíritu Santo para que esté con ellos permanentemente, y haga lo que Jesús hacía: animar, dar la paz, infundir ánimo y esperanza.
Han pasado más de 2000 años y Jesús ha cumplido su palabra. El Espíritu Santo sigue navegando con la Iglesia los mares de las épocas y los tiempos, y sigue haciendo en cada generación nuevos cristianos que curan, salvan, educan,predican y bendicen a los hombres y mujeres en nombre de Dios. Esta es la grandeza de la fe: Dios está con nosotros y además tenemos pruebas de que así es. Es verdad que no le vemos, y…¡cuánto nos gustaría cenar con Jesús un día para contarle y preguntarle tantas cosas! Pero sabemos a ciencia cierta de que está aquí con nosotros. Si no, ¿iba a haber gente dispuesta a hacer el bien a los demás? ¿iba a haber chicos/as que generosamente den su tiempo por alguien? ¿iba a haber misioneros que dejan familia y amigos para ir al tercer mundo? ¿iba a haber jóvenes dispuestos a dedicar su vida a Dios y a los demás, sirviendo como sacerdotes o religiosos?
O tal vez, ¿iba a haber padres-madres que se consumen por criar y educar a sus hijos? Estas son las pruebas de que el ESpíritu está aquí abajo con nosotros, y que Dios sigue amándonos de manera muy cercana a todos sus hijos.
El evangelio termina diciendo que los discípulos se volvieron a casa con mucha alegría y bendecían a Dios en el templo. Te invito que hoy y toda la semana, vivas alegre, y si hay algo que te preocupa, cuéntaselo a Dios….El te ve y camina más cerca de ti de lo que te parece.
Buena fiesta de la ascensión…El te bendice.

REZO CON LA PALABRA

Mira el vídeo y después en cuatro minutos da gracias a Dios por los signos de su amor en el mundo, en tu familia, en tu entorno.

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Tomado de “Salesians Barcelona”

Domingo VI de Pascua

LEO LA PALABRA (Juan 13, 31-35)

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«El que me ama guardará mi palabra, y mi Padre lo amará, y vendremos a él y
haremos morada en él.
El que no me ama no guardará mis palabras. Y la palabra que estáis oyendo no es
mía, sino del Padre que me envió.
Os he hablado de esto ahora que estoy a vuestro lado, pero el Defensor, el
Espíritu Santo, que enviará el Padre en mi nombre, será quien os lo enseñe todo y
os vaya recordando todo lo que os he dicho.
La paz os dejo, mi paz os doy; no os la doy yo como la da el mundo. Que no
tiemble vuestro corazón ni se acobarde. Me habéis oído decir: “Me voy y vuelvo a
vuestro lado.” Si me amarais, os alegraríais de que vaya al Padre, porque el Padre
es más que yo. Os lo he dicho ahora, antes de que suceda, para que cuando
suceda, sigáis creyendo.»

MEDITO LA PALABRA
Meditar es llevar la palabra al corazón

¿Te ha pasado alguna vez que te has olvidado del cumpleaños de un amigo? Seguro que sí, y se pasa mal porque puede pensar que tal vez no seas un buen amigo al olvidarte de él. Ahora es más fácil recordar. Si tienes perfil en alguna red social seguro que te recuerdan cuándo es el cumpleaños de tu gente, y así puedes felicitarles.
Con el tema de la fe nos puede suceder que se nos “olvida”, o se nos hace costoso ser fieles a nuestro amigo Jesús, nos da fatiga encontrar un ratito de oración a la noche…en fin, sabes qué te digo, ¿verdad? Pues bien, Jesús en su palabra te sugiere que te hagas con “el recordatorio”. Ese recordatorio -o recordador- es el Espíritu Santo. Jesús nos dice hoy que el Espíritu Santo nos lo enseñará todo y nos irá recordando todo lo que Jesús nos ha dicho. Y alguno preguntará….pero ¿para qué recordar las cosas de Jesús?
Y la respuesta no puede ser más clara: sólo el que ama, recuerda. Si nos olvidamos de Jesús corremos el riesgo de no amarle; y no amarle significa no amar lo BELLO, LO BUENO de la Existencia. No amar a Jesús significa despreciar el Amor de Dios, que se manifestó en la persona y en la vida de Jesús.
Conozco personas que han sido creyentes y han dejado de serlo. ¿Por alqún suceso trágico? No, por desidia. Cuando dejas de llamar a una persona, cuando dejas de estar con él/ella, vas perdiendo su recuerdo y al final, su amistad. Mucha gente no creyente ha dejado de “amar a Jesús” por abandono y dejadez.
No te dejes arrebatar el recuerdo de Jesús: mantenlo en tu corazón; y si alguna vez notas que estás empezando a abandonarlo, recurre al Espíritu Santo y pídele no abandonar al AMIGO.
Sin Jesús (sin Dios) el mundo se vuelve inhóspito, las familias en refugios sin alma, el amor eterno se vuelve fugaz y traidor, la ayuda se cambia por el interés propio, y la enemistad y el rencor es el estado de ánimo más corriente. Por todo esto, te pido que nunca olivdes a Jesús: el mejor regalo de tu vida.

Buen domingo………el día del Señor Resucitado. ¿Lo recuerdas aún?

REZO CON LA PALABRA
Necesitamos tu espíritu

La tierra clama con dolores de parto.
Es la nueva creación que se acerca.
Necesitamos tu Espíritu para hacerla vida.
El mundo pide paz en medio de la rutina de muerte,
en medio de las mil guerras que nos oprimen.
Necesitamos tu Espíritu para invocar la paz.
Las familias sufren el aislamiento y la incomunicación.
Las familias se desintegran y falta amor entre sus miembros.
Necesitamos tu Espíritu que nos enseñe a formar familia.
Los hombres andan desorientados
y la presencia de Dios en sus vidas es cada día más tenue e innecesaria.
Necesitamos tu Espíritu para hacerte presente en cada persona.
La Iglesia se acobarda ante el mundo, se repliega en sí misma
y olvida su misión de proclamar a Jesucristo en nuestra sociedad.
Necesitamos tu espíritu que nos dé coraje y valentía en la misión.

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