REPARTIENDO SONRISAS EN BICICLETA

Este que ves es Alvaro Neil, el Bici-clown. Aunque tiene apellido raro es asturiano y desde hace unos años recorre el mundo en su bicicleta, por el gusto de repartir sonrisas allá por donde va: Alvaro, además de buena persona es Payaso profesional.

En el verano de 2004 estuvo en nuestra casa de Somalo y compartió dos días inolvidables con nosotros. Nos habló del mundo, de cómo ve la vida, del dinero y sobre todo de la Felicidad. Este hombre lo es, y sobrevive con apenas tres euros al día, y muchas sonrisas.

Para conocer algo más de su proyecto puedes ver el vídeo y entrar en su web: www.biciclown.com Si le dejas un mensaje lo lee y seguro que lo agradece. Imagen de previsualización de YouTube

Ordenación Sacerdotal

xabi-ordenaEl próximo sábado, 24 de abril, la Inspectoría salesiana “San Francisco Javier” de Bilbao celebrará con gozo y esperanza la ordenación sacerdotal del joven salesiano Xabier Camino.
La celebración, presidida por el Sr. Obispo de Santander, Don Vicente Jiménez Zamora, tendrá lugar en la Iglesia del Alta (Salesianos Santander), a las 11.30 horas del próximo sábado. En el desarrollo de la misma, acompañado por su familia, los Salesianos, la Familia Salesiana y los jóvenes de la Inspectoría, Xabier recibirá el Orden del Presbiterado.
Bajo el lema “Haced esto en memoria mía” (Lc 22,19), Xabier será consagrado en el seno de la Iglesia, constituyéndose en servidor de la Comunidad, testigo de la Palabra y ministro de los Sacramentos.

Xabier Camino es natural de Cruces-Barakaldo. Tras varios años de aspirantado en Logroño y Urnieta, realizó su prenoviciado en Salesianos Urnieta, para iniciar después el noviciado en Sanlúcar la Mayor (Sevilla), donde emitió su profesión como Salesiano de Don Bosco en agosto del año 2000. Destinado a continuación a Burgos, realizó allí la etapa del posnoviciado durante tres años, iniciando los estudios de filosofía.
Después fue enviado a la Casa de Cruces, donde vivió la etapa del tirocinio práctico, concluyendo su licencia en filosofía y coordinando diversas actividades pastorales. Al completar estos años de trienio, emitió su Profesión Perpetua como Salesiano de Don Bosco y fue destinado a Sevilla para realizar los estudios de teología que finalizó el curso pasado con la ordenación diaconal.
Actualmente está destinado en Santander, donde colabora en diversos campos viviendo con intensidad su ministerio pastoral. Enhorabuena, Xabi por tu entrega generosa a Dios y a los jóvenes a los que El te envía.

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Desde Kenia 2ª

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Hola a todos de nuevo desde tierras Keniatas. El tiempo pasa deprisa aquí, y ya hace más de diez días desde que llegamos. He tenido que hacer las cuentas y es que aquí la vida va a otro ritmo. Me he acostumbrado a no llevar reloj, como debe ser en vacaciones, y a hacer las cosas sin prisas, dedicando el tiempo que es necesario en cada instante, y lo demás, ya se vera.  Y es que ya lo dice la canción: “No siempre lo urgente es lo importante”.

En este tiempo, hemos tenido la posibilidad de conocer muchas cosas nuevas. Parecemos niños descubriendo el mundo por primera vez: olemos las plantas y flores que nunca hemos visto, saboreamos cualquier comida con el interés de la primera vez, y descubrimos las gentes y el país. Cada día trae nuevas experiencias, que tratamos de capturar para siempre.

Tras la breve estancia en Nairobi, y de enfrentarnos a los primeros contrastes, nos desplazamos a Nanyuki, donde se encuentra el proyecto al que hemos venido. El viaje nos reveló lo poco que conocemos del país. El verdor de sus tierras, con campos que se extienden, a veces pareciendose al paisaje de Castilla, nos sorprendio. El estado de la carretera, llena de baches y agujeros estaba más en línea con nuestras espectativas. Una vez en Nanyuki, una localidad de unos 100.000 habitantes, con una base de las fuerzas aereas de Kenia, y otra del ejercito británico, conocimos a la familia con que nos alojamos. Rose es nuestra segunda madre, nuestra madre africana. Ella, que dirige la escuela primaria de Nanyuki y el proyecto Toto Care, nos cuida con mimo y esmero, mostrandonos cuanto hay que aprender y conocer, explicándonos con paciencia y haciéndonos sentir en casa a miles de kilómetros de nuestros hogares.
La escuela es un pequeño conjunto de casitas de madera con un suelo inestable lleno de agujeros y tablones sueltos, un techo ondulado de metal, que impide las clases cuando llueve, sin luz ni agua, más allá del cercano río. Tiene una pequeña biblioteca, que sirve de recepción para las visitas, y donde cuelgan algunas fotos que han sufrido el paso del tiempo. En el centro, una zona verde con algunos árboles y flores, donde la hierba tiene dificultades en crecer: en parte por las lluvias intermitentes, en parte por las pisadas de los niños que juegan.
Los niños varían en edad desde los 3 años a los 14. El primer día, nos presentan a los niños más pequeños. En sus uniformes rojos, ajados por el paso del tiempo, nos reciben sonriendo, juegan con nosotros, cantan y saltan. Corren a nuestro alrededor, sorprendidos por las evidentes diferencias, hasta agotarnos. Sus fuentes de energía son mucho más profundas que las nuestras, y  pronto necesitamos un descanso. Sus grandes ojos, con un cristalino fondo blanco, y sus sonrisas son impagables. Está claro que nos dan más de lo que reciben de nosotros.
 Cada uno de estos chicos y chicas tienen una historia, un pasado y un presente fuera de la escuela, a menudo desolador. El proyecto Toto Care, que comenzó como una escuela privada, se ha convertido con el tiempo en un lugar que recoge a los niños sin familia, o en condiciones terriblemente difíciles, que no pueden pagar los estudios,  único vehículo que puede sacarles un día de la miseria en que se encuentran. Son los hijos de padres aniquilados por el sida, niños abandonados a su suerte, o niños de familias en la extrema pobreza. Pero nada de eso puede adivinarse en su mirada.
Uno de los días, al terminar las clases, vamos con algunos de los niños a sus casas. La experiencia es desoladora. Encontramos a la bisabuela de una de las niñas en un cuchitril de madera, de unos 9 metros cuadrados, con infinitos agujeros que trata de tapar con cartones, un colchón y un fuego en una esquina. Es una cobacha indigna incluso para un animal, donde malvive con dos criaturas a las que la enfermedad y la miseria han arrebatado a abuelos y madre; del padre, probablemente nunca se supo. Es una mujer con carácter, a la que la vida no le ha dado nada y le ha quitado demasiado. Cuenta su historia, se enfada, se le saltan las lagrimas. Y sin embargo, tiene el orgullo de pedir una fotografia con sus biznietos y con los dos visitantes blancos, a los que coloca en la foto con impetu. Todos sonríen. Ella es consciente de su situación, pero me pregunto si los niños lo son.  ¿Saben acaso que cualquier dia no encontraran a nadie al volver de la escuela?  ¿ Saben cuan injusta ha sido la vida con ellos? Al verlos sonreir inocentes en la escuela es imposible adivinar su situación, pero pronto perderán la inocencia, robada por una realidad demasiado cruel. Por eso,  proyectos como éste son tan importantes, porque dan la esperanza y la oportunidad de un futuro, porque les ofrecen el sustento que sus familias no pueden garantizar y porque enseñan a los niños a respetarse a sí mismos. Después de la visita , todos caminamos en silencio, rumiando similares pensamientos, sintiéndonos impotentes, inútiles, incapaces de resolver nada, o incluso de explicar nada.

Pero la escuela no es el único proyecto. Visitamos un centro para niños con discapacidades psíquicas. El cariño que les dan los cuidadores es impagable. Nos miran con la misma curiosidad y similares expresiones que los niños de la escuela. Nos impresionan la habilidad que demuestran haciendo collares, cosiendo… El proyecto ha conseguido que los padres con niños en esta situación no los escondan condenándolos al ostracismos y negándoles el futuro que pueden tener. La sociedad, sin embargo, todavía evita enfrentar la realidad y niegan esta situación. La esperanza son los niños de la escuela colindante, que juegan con ellos sin hacer diferencia, que los consideran iguales.
Visitamos también un hogar de chicos que solo se tienen a sí mismos en este mundo. Es un centro bien dirigido, con chavales que van desde bebes a los 18 años. Está bien cuidados y atentidos. Son niños con un futuro, a diferencia de los que aun quedan en las calles de la ciudad, matando sus horas esnifando pegamento. Estos proyectos te devuelven la fe en el ser humano que la realidad diaria te quita.

Creo que es suficiente por ahora; los detalles, a nuestro regreso. Nuevas experiencias nos esperan a la vuelta de la esquina: algunas ya previstas, otra surgiran sorprendentes. Espero poder contarlas pronto.

Mikel.

Desde Kenya

mikelHola a todos!

Algunos ya sabeis, otros probablemente no, que tenia en mente viajar a Kenya tres semanas: dos para trabajar de voluntario en un orfanato con ninhos a los pies de Mt Kenya, y otra viajando por el pais todo lo que el poco tiempo me deje. Pues bien, despues de meses de espera desde que comenzo la idea, ya estoy en Nairobi, Kenia, Africa… En una parte del mundo a la que nunca habia viajado; fuera de una Europa que ya resulta familiar. He venido buscando contrastes, buscando entender un poco mas el mundo, y tener el contrapunto al nuestro para poder situar el fiel de la balanza en su debido sitio. Este es, sin duda, un viaje que genera muchas espectativas, algunas de las cuales es posible que no llegue a cubrir; el resto seran experiencias que lleve en adelante conmigo. Pero todavia no es momento de valoraciones, es momento de disfrutar de un viaje que no acaba mas que empezar.

Tras el tren a Birmingham, el avion a Amsterdam (en el que me dormi antes siquiera de despegar), nos subimos en un gran Boeig 777. Es el avion mas grande en que me he montado y a uno que le gusta esto de los cacharros que vuelan desafiando la gravedad, pues no deja de hacerle ilusion. Tras ocho horas de vuelo, durmiendo un poco ahora, otro poco entonces, llegamos a Nairobi, llegamos a Kenia.

Cansados pero contentos, llegamos a la antigua colonia britanica, donde nos salieron al encuetro gente de la organizacion y conocimos a otro voluntario que estara en un proeycto bastante cerca de nosotros. Una siesta rapida, la ducha de rigor, desayuno improvisado a deshora, pastilla contra la malaria… y un paseito por las calles. Poco tiempo hace falta para darse cuenta de que esto es diferente. Aqui los semaforos y señales de trafico son orientativos, de adorno. La vida se vive a otro ritmo. Las calles llenas de gente, las tiendas repletas de coloridas prendas descubren al viajero que Nairobi es una ciudad con vida. Los Matatus (coloridas furgonetas que improvisan las funciones de minibus) pueblan las calles de la ciudad. Miro a Emilie -mi compañera voluntaria- y veo que es la unica persona blanca en todo cuanto mi vista alcanza a ver. Casi no podemos creer que estemos aqui.
Vuelta a casa para comer algo: pescado tropical fresco con arroz y verduras. Una comida apetecible y sabrosa para restaurar el cuerpo y preparar el alma para la tarde. Despues, otro paseo por la ciudad y visita al museo de historia de Kenia. En las calles se encuentran supermercados, bancos, tiendas que venden DVDs, un poco de todo. Tras esto, parada en un cibercafe… y el resto es historia por escribir. En cuanto acabe estas lineas, sin tildes por imperativo del teclado, cruzaremos la calle y volveremos a dormir.

Me despido desde miles de kilometros de distancia de todos vosotros, en otro continente, pero en el mismo mundo.

Un saludo y un abrazo.
Sed buenos y sed felices.

Mikel.

VIAJE A QUITO

dsc_0114Llevamos dos días tristes debido al fallecimiento inesperado de un cuñado de Inazio; desde aquí rezamos por él y también por la familia. No obstante la vida sigue su ritmo ordinario. Estamos a falta de dos días para el final de la Colonia, por eso vamos a esperar a que concluya para incluir una última noticia de ella.

El domingo pasado nos dimos un día de asueto de principio a fin, y nos marchamos a Quito. Para los que los desconozcan Quito fue la primera colonia en lograr la independencia de España allá por el año 1809. Cuentan las crónicas que fue en la batalla de Pichincha cuando el poder español empezó su declive. Desde ahí y casi por espacio de un siglo (hasta 1898) el antiguo imperio en donde no se ponía el sol fue desmoronándose paulatinamente.

Bueno, el caso es que el domingo había una parada militar en la plaza de la Independencia, en el centro mismo de Quito. Así que allí nos véis quietos y atentos a los actos que tuvieron lugar. Luego vinieron los poemas en honor de los próceres de la patria ecuatoriana, declamados con énfasis por unos cuantos niños. Entre tanto, nosotros íbamos y veníamos.dsc_0138 El cogollito de Quito aún conserva ese aire colonial, con placitas coquetas y bien cuidadas, y edificios de aquellas fechas. Destacan el gran convento de los Franciscanos y la Iglesia de la Compañía de Jesús: una maravilla decorada a base de pan de oro por las cuatro esquinas. Según el guía -en la foto se le ve con máscarilla anti fiebre gorrina, y juro que no era por nosotros que íbamos bien limpitos- se calcula en unos 50 kg de oro los que están repartidos en finas laminillas por todo el templo. Allí dejamos nuestra firma y nuestro hermanamiento.

Como veréis tuvimos tiempo de pasarnos por la Inspectoría y saludar a los que estaban presentes. En la foto estamos con el inspector, que nos acogió con amabilidad. También con el Vicario inspectorial y el secretario. Nos trasmitieron saludos para toda la inspectoría de Bilbao y agradecieron nuestra estancia en Ecuador.