SALTO DE CONFIANZA

SALTO DE CONFIANZA- Lucas (14,25-33)

En aquel tiempo, mucha gente acompañaba a Jesús; él se volvió y les dijo:
«Si alguno se viene conmigo y no pospone a su padre y a su madre, y a su mujer y a sus hijos, y a sus hermanos
y a sus hermanas, e incluso a sí mismo, no puede ser discípulo mío.
Quien no lleve su cruz detrás de mí no puede ser discípulo mío.
Así, ¿quién de vosotros, si quiere construir una torre, no se sienta primero
a calcular los gastos, a ver si tiene para terminarla?
No sea que, si echa los cimientos y no puede acabarla, se pongan a burlarse de él
los que miran, diciendo: “Este hombre empezó a construir y no ha sido capaz de acabar.
¿O que rey, si va a dar la batalla a otro rey, no se sienta primero a deliberar
si con diez mil hombres podrá salir al paso del que le ataca con veinte mil?
Y si no, cuando el otro está todavía lejos, envía legados para pedir condiciones de paz.
Lo mismo vosotros: el que no renuncia a todos sus bienes
no puede ser discípulo mío.»

MEDITO LA PALABRA

Como dicen los grandes almacenes, estamos de “vuelta al cole”…o al curro, cada uno a su ocupación. Y el evangelio sigue acompañándonos para darnos ilusión y sentido a lo que vamos haciendo. No caminamos solos, Dios nos acompaña siempre.
Hoy Jesús nos invita a seguirle, y además lo hace de manera “fuerte”. Parece que Jesús no entiende eso del estrés post-vacacional y que necesitamos tiempo para volver a situarnos. Nos dice que quien no pospone a su familia, amigos, tareas por él, no puede ser su discípulo. Ahí es nada.
Y nos decimos y le preguntamos a Jesús: “Pero bueno, a qué viene esto!.Más tranqui, Jesús”.
Sin embargo el evangelio no es para “trankis”, sino para gente decidida, dinámica e inquieta. ¿Cómo hay que entender este mensaje de Jesús?
Seguramente que Jesús no quiere que “pases” de tu madre o tu familia, ni tan siquiera de tus colegas. Pero sí quiere que “pases” de todo aquello que no te deja avanzar. Entrar en el seguimiento de Jesús es “pasar” de tantas ataduras, inercias y rutinas como nos castigan. Solo puede seguir a Jesús el que se atreva a ser muy libre.
Y ser muy libre es costoso. Ser libre significa hacer cosas que nadie hace, pero que tu corazón las pide. Ser libre significa liberarte de todo tu mal y tu pecado. Ser libre es renunciar a las relaciones de poder y de manejo…hacia tus amigos, tu familia.Ser libre es entender que hay algo que hace más feliz que el dinero, el consumo o el placer por el placer.
Por todo esto, Jesús nos dice: ¿has calculado si eres capaz? ¿Estás dispuesto a soportar alguna rechifla, risita o comentario por llevar una vida auténtica y distinta? ¿Estás dispuesto a ser un tipo “alternativo y distinto
“, según el evangelio?
Si dices que sí -y aquí viene lo más maravilloso del seguimiento de Jesús- Él se carga todos los agobios que no te dejan vivir y logras caminar con la cabeza alta, sin afanes innecesarios, sin nada que remuerda tu conciencia. Te animo a que lo compruebes.
Renunciar a todo por Jesús es ganarlo todo…aunque de otra manera.Es la única forma de alcanzar la felicidad

REZO CON LA PALABRA

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CAFE CON DIOS

 CAFE CON DIOS

En aquel tiempo, entró Jesús en una aldea, y una mujer llamada Marta lo recibió en
su casa. Ésta tenía una hermana llamada María, que, sentada a los pies del Señor,
escuchaba su palabra. Y Marta se multiplicaba para dar a basto con el servicio; hasta
que se paró y dijo: – «Señor, ¿no te importa que mi hermana me haya dejado sola con
el servicio? Dile que me eche una mano.» Pero el Señor le contestó: – «Marta, Marta,
andas inquieta y nerviosa con tantas cosas; sólo una es necesaria
. María ha escogido
la parte mejor, y no se la quitarán. »

MEDITO LA PALABRA
Meditar es llevar la Palabra al corazón

“Tanto tienes, tanto vales”. Esta frase se nos ha metido hasta lo más profundo de la sinrazón.
Nos parece que demostramos nuestra valia cuando tenemos y hacemos cosas. Los demás nos valoran no por lo que somos, sino por lo efectivos, capaces, originales que somos.
El evangelio nos pone un doble modelo. Son dos hermanas: Marta y María. La una -Marta, patrona de la hostelería- hace todo lo posible que podía hacer como mujer de su tiempo: atiende, limpia, cocina…
La otra -María- se entretiene en estar al lado del huesped -Jesús- a quien escucha con atención. Al parecer, Marta, cansada ya de aguantar, se queja a Jesús pidiéndole que le diga a su hermana que le eche una mano, y se ponga a “hacer”.
Jesús no le reprocha nada…es muy amable a la vez que guasón: “Marta, Marta…andas muy atareada”. Y luego: “María ha escogido la mejor parte”.
Si te paras a pensar, nos intentamos “ganar la vida”  a base de trabajar. No advertimos que lo que nos hace “ganar la vida” de verdad no es lo que hacemos, sino por quién lo hacemos. Corremos el riesgo de hacer muchas cosas, para nada. La mayoría de los trabajos son trabajos en donde cuesta buscar el porqué o la razón de lo que hacemos. Solo los trabajos vocacionados nos dan esta posibilidad de saber por quiénes trabajamos.
En este tiempo de vacación el evangelio es una invitación a descansar. Descansar no es no hacer nada, sino situar en sosiego, nuestra vida, y soborear lo bueno que tenemos y Dios nos concede. Solo escuchándole a El, el corazón se nos abre a la sensatez, a lo bello y lo bueno. Solo en contacto con Dios, sabemos por qué vivimos y quién nos hace vivir. Solo con Dios, el corazón se nos inunda de alegría y de paz.
Concédete un poco de tiempo (escuchando una música tranquila, paseando, leyendo, escribiendo…) para entender que tienes “la mejor parte”, y esa parte de felicidad no te la quitarán. Tómate esta mañana o esta tarde un CAFE CON DIOS.

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BUENOS SAMARITANOS

BUENOS SAMARITANOS

En aquel tiempo, se presentó un maestro de la Ley y le preguntó a Jesús para ponerlo
a prueba:
- «Maestro, ¿qué tengo que hacer para heredar la vida eterna?»
Él le dijo: – « ¿Qué está escrito en la Ley? ¿Qué lees en ella?»
Él contestó: – «Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón y con toda tu alma y con
todas tus fuerzas y con todo tu ser. Y al prójimo como a ti mismo.»
Él le dijo: – «Bien dicho. Haz esto y tendrás la vida. »
Pero el maestro de la Ley, queriendo justificarse, preguntó a Jesús: – «¿Y quién es mi
prójimo?»
Jesús dijo: – «Un hombre bajaba de Jerusalén a Jericó, cayó en manos de unos
bandidos, que lo desnudaron, lo molieron a palos y se marcharon, dejándolo medio
muerto. Por casualidad, un sacerdote bajaba por aquel camino y, al verlo, dio un
rodeo y pasó de largo. Y lo mismo hizo un levita que llegó a aquel sitio: al verlo dio un
rodeo y pasó de largo. Pero un samaritano que iba de viaje, llegó a donde estaba él,
y, al verlo, le dio lástima, se le acercó, le vendó las heridas, echándoles aceite y vino,
y, montándolo en su propia cabalgadura, lo llevó a una posada y lo cuidó. Al día
siguiente, sacó dos denarios y, dándoselos al posadero, le dijo: “Cuida de él, y lo que
gastes de más yo te lo pagaré a la vuelta.” ¿Cuál de estos tres te parece que se portó
como prójimo del que cayó en manos de los bandidos?»
Él contestó: – «El que practicó la misericordia con él.» Díjole Jesús: – «Anda, haz tú lo
mismo. »

MEDITO LA PALABRA
Meditar es llevar la Palabra al corazón

Dos protagonistas en el relato de hoy: un maestro de la ley (un jurista) y Jesús. Todo empieza porque el jurista le hace a Jesús esta pregunta: ¿Qué debo hacer para heredar la vida eterna?
El maestro de la ley le pregunta por su salvación, por aquello que le valdría para conquistar el favor de Dios. y Jesús, en una serie de preguntas le lleva a la respuesta que estaba en su interior.
Le viene a decir: lograrás tu salvación cuando practiques la misericordia con tu prójimo, herido en el camino.
Dios y el hermano son dos caras de la misma moneda. No se puede “amar a Dios” “orar a Dios”, si no se “ama al ser humano”. Pero al ser humano, real y concreto. No al concepto “hombre”, sino a los que vamos encontrándonos en la calle, en el cajero, en la acera, en el hospital, en…¿tu propia casa?
Me ha hecho pensar también, el hecho de que el jurista preguntara a Jesús por la “vida eterna”. Gracias  a esa inquietud se desencadena todo lo que viene. Y pensaba que es muy difícil “tener un corazón misericordioso” si permanecemos distantes y esquivos con Dios. El y solo El es el vaso rebosante de la compasión y la  misericordia. Que las muchas ocupaciones que tenemos no sean impedimento para “no ver” a Dios, herido en el camino.

ORAR Y COMPROMETERSE CON LA PALABRA

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LOS ENVIÓ DE DOS EN DOS…SIN DINERO NI CARTERA

LOS ENVIÓ DE DOS EN DOS…

En aquel tiempo, designó el Señor otros setenta y dos y los mandó por delante, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares adonde pensaba ir él. Y les decía: “La mies es abundante y los obreros pocos; rogad, pues, al dueño de la mies que mande obreros a su mies. ¡Poneos en camino! Mirad que os mando como corderos en medio de lobos. No llevéis talega, ni alforja, ni sandalias; y no os detengáis a saludar a nadie
por el camino. Cuando entréis en una casa, decid primero: “Paz a esta casa.” Y si allí hay gente de paz, descansará sobre ellos vuestra paz; si no, volverá a vosotros. Quedaos en la misma casa, comed y bebed de lo que tengan, porque el obrero merece su salario. No andéis cambiando de casa.

Si entráis en un pueblo y os reciben bien, comed lo que os pongan, curad a los enfermos que haya, y decid: “Está
cerca de vosotros el reino de Dios.”Cuando entréis en un pueblo y no os reciban, salid a la plaza y decid: “Hasta el polvo de vuestro pueblo, que se nos ha pegado a los pies, nos lo sacudimos sobre vosotros. De todos modos, sabed que está cerca el reino de Dios. “Os digo que aquel día será más llevadero para Sodoma que para ese pueblo. “Los setenta y dos volvieron muy contentos y le dijeron: “Señor, hasta los demonios se nos someten en tu nombre. “Él les contestó: “Veía a Satanás caer del cielo como un rayo. Mirad: os he dado potestad para pisotear serpientes y escorpiones y todo el ejército del enemigo. Y no os hará daño alguno. Sin embargo, no estéis alegres porque se os someten los espíritus; estad alegres porque vuestros
nombres están inscritos en el cielo
.”

MEDITO LA PALABRA
Meditar es llevar la Palabra al corazón

Está claro que Dios no es paternalista. A lo largo de la Historia ha ido suscitando la
vocación de hombres y mujeres para ponerse al servicio de los demás y construir un
mundo más fraterno. Dios envía.
Jesús envía; llama y envía. El anuncio del Reino de Dios es la encomienda que
reciben los llamados y enviados. Es un anuncio que debe ser hecho con sencillez, sin
medios ni palabras grandiosas. Se trata de una propuesta, nunca de una imposición; si hay quien no lo acoge, hay
que partir a otro lugar.
Los enviados necesitan rezar, pedir obreros para tanta mies. Es una anuncio que
necesariamente va acompañado de signos: el cuidado de los necesitados (pobres,
enfermos menesterosos…).
La palabra misa significa “envío”. Todo cristiano es un llamado y un enviado. También
hoy Cristo nos envía a ser anunciadores del Reino. (“Vivir a Fondo”. Salesians-Barcelona)

DISFRUTO Y REZO CON LA PALABRA

Gran tema este “Jesús de Nazaret”, cantando por Migueli. Disfrútalo y lleva siempre el nombre de Jesús en los labios y el corazón.

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LEO LA PALABRA (Lucas 9, 51-62)

Cuando se iba cumpliendo el tiempo de ser llevado al cielo, Jesús tomó la decisión de ir a
Jerusalén. Y envió mensajeros por delante.
De camino, entraron en una aldea de Samaria para prepararle alojamiento. Pero no lo
recibieron, porque se dirigía a Jerusalén.
Al ver esto, Santiago y Juan, discípulos suyos, le preguntaron:
“Señor, ¿quieres que mandemos bajar fuego del cielo que acabe con ellos?”
Él se volvió y les regañó. Y se marcharon a otra aldea.
Mientras iban de camino, le dijo uno:
“Te seguiré adonde vayas.”
Jesús le respondió: “Las zorras tienen madriguera, y los pájaros nido, pero el Hijo del hombre
no tiene donde reclinar la cabeza.”
A otro le dijo:
“Sígueme.”
Él respondió:
“Déjame primero ir a enterrar a mi padre.”
Le contestó:
“Deja que los muertos entierren a sus muertos; tú vete a anunciar el reino de Dios.”
Otro le dijo:
“Te seguiré, Señor. Pero déjame primero despedirme de mi familia.”
Jesús le contestó:
“El que echa mano al arado y sigue mirando atrás no vale para el reino de Dios.”

MEDITO LA PALABRA
Meditar es llevar la palabra al corazón

Me fijo en un detalle “tonto” del evangelio de hoy: “echar mano al arado”. No soy agricultor; pero debe ser difícil tener el arado en la mano y mirar para atrás. Seguro que el surco te sale como un ocho.
Es lo mismo que ir en moto y mirar para atrás: te la pegas, seguro. Esto me da a entender que si tienes un objetivo claro, debes prestar atención y mirar siempre en esa dirección.
El seguimiento de Jesús…es de los de echar mano al arado y mirar hacia adelante. Jesús es un seductor. Siempre lo ha sido. Durante siglos ha seducido a personas para que vayan tras él. Los que lo hemos intentado sabemos que la seducción tiene que ver con el cariño y el sentimiento. Por eso, el seguir a Jeús no es una dura carga, no es un trabajo maldito.
Seguir a Jesús tiene que ver con “echar muchas manos”…y llevar alegría, educación, hacer de familia, dar sentido a tantas personas. Y esto sí que es un oficio sagrado. No se puede querer “echar una mano” a alguien y luego dejarle tirado, defraudarle. Dios no hace así: se implica hasta el final con sus hijos. Lo mismo se espera de aquel/a que lo sigue y lleva a cabo su misma misión.
Supongo que esto para ti, si eres joven, igual te viene un poco grande. Tú, sobre todo, quieres divertirte, llevar una vida sin compromiso…disfrutar. Igual te  pica de vez en cuando el gusanillo de la solidaridad…pero esto es para algún tiempo si te sobra. Es bueno comenzar con ese “poquito”, que haces en tus ratos libres. Eso es voz de Dios y ahí estás siguiendo la voz de Jesús que te invita a echar una mano. Te deseo que sigas
haciendo caso de ese  “picor” de hacer el bien a los demás…y que te vayas decidiendo a dar pasos cada vez más comprometidos. Sabiendo que “el hijo del hombre” no tiene lugar donde dormir, ni casa, ni cueva donde descansar. Tampoco tiene propiedades que ofrecerte. Tan solo horizonte, aire puro en el rostro y un mar de LIBERTAD
.

 REZO CON LA PALABRA

¿Tienes las manos libres? Empléalas para hacer siempre el bien. Tus manos bendicen, ayudan, dan, acarician…

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¿QUIÉN DECÍS QUE SOY?-20 Junio

LEO LA PALABRA (Lucas 9, 18-24)

Una vez que Jesús estaba orando solo, en presencia de sus discípulos, les preguntó:
“¿Quién dice la gente que soy yo?”
Ellos contestaron: “Unos que Juan el Bautista, otros que Elías, otros dicen que ha
vuelto a la vida uno de los antiguos profetas.”
Él les preguntó: “Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?”
Pedro tomó la palabra y dijo: “El Mesías de Dios.”
Él les prohibió terminantemente decírselo a nadie. Y añadió: “El Hijo del hombre tiene
que padecer mucho, ser desechado por los ancianos, sumos sacerdotes y escribas,
ser ejecutado y resucitar al tercer día.”
Y, dirigiéndose a todos, dijo: “El que quiera seguirme, que se niegue a sí mismo,
cargue con su cruz cada día y se venga conmigo. Pues el que quiera salvar su vida la
perderá; pero el que pierda su vida por mi causa la salvará.”

MEDITO LA PALABRA
Meditar es llevar la palabra al corazón

No está al otro lado del teléfono. No te lo pregunta en un sueño de éxtasis.
Te lo pregunta cuando ves las figuras de seres humanos torturados en nombre de la
democracia en una guerra que nunca hubiera tenido que comenzar. Es desde
aquella imagen humana destrozada, que Jesús te dice: “¿Y tú, qué dices de mi?”.
Te lo pregunta en la mirada de los perdedores de siempre, de aquellos y aquellas
que han ido emigrando buscando una tierra propia, donde poder apoyar su cabeza.
Han acabado en la calle. Jesús te cuestiona y te dice: “¿Y tú amigo mío, amiga
mía… qué dices de mí? ¿Quién soy yo?”.
Te lo pregunta en aquel chico, aquella chica que vuelve a casa a las 8 de la mañana
con la sangre cargada de droga, después de una noche loca, incapaz de mirar a los
ojos de las personas que le quieren. Es lo que se lleva. Es una nueva experiencia.
Jesús te mira a ti y hablándole a tu corazón dice “¿qué dices tú de Mí, quién soy
para ti, hijo mío, hija mía?”.
Te lo pregunta cuando ves un día y otro día como ciertos representantes del pueblo,
sólo hacen que chillar, o sembrar la división, de deshacer la necesaria política de
cara al bien común. Hinchados en sus asientos, gritando en los micrófonos,
respondiendo a los periodistas desde el poder de los semidioses, Él, Jesús te dice:
“¿pero tú, qué dices de Mí?, soy quizás un político más, un personaje del pasado, o crees que hay
algo más en mi persona?”.
Cuando aquel hombre ha cogido a su hijo muerto por una bomba inteligente y llora
sobre la cara del que es carne de su carne, lo abraza con fuerza y amor, es Jesús. A
ti que lo ves por la televisión, te pregunta: “¿qué dices de Mí?”
La pregunta de Jesús no lleva ira, es emocionante, va cargada de misericordia,
directa a tu corazón, es la pregunta por la justicia, por la fraternidad, para saber
ponerse en el lugar del otro. Es la pregunta por la identidad de los seres humanos.
Él humano, en todo, excepto en el pecado, no espera una respuesta dogmática,
elaborada, evidente y clara sobre Él mismo, sino que mires este mundo con sus
ojos. Déjate encontrar, pues, en los humanos, y entenderás un poco más que Él es
el Hijo de Dios.

 REZO CON LA PALABRA

Para que descubras quién es Jesús…y dónde está.  

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CONTRA EL DESAMOR

LEO LA PALABRA (Lucas 7, 36-50)

En aquel tiempo, un fariseo rogaba a Jesús que fuera a comer con él. Jesús, entrando
en casa del fariseo, se recostó a la mesa. Y una mujer de la ciudad, una pecadora, al
enterarse de que estaba comiendo en casa del fariseo, vino con un frasco de perfume
y, colocándose detrás junto a sus pies, llorando, se puso a regarle los pies con sus
lágrimas, se los enjugaba con sus cabellos, los cubría de besos y se los ungía con el
perfume. Al ver esto, el fariseo que lo había invitado se dijo: “Si este fuera profeta,
sabría quién es esta mujer que lo está tocando y lo que es: una pecadora.”
Jesús tomó la palabra y le dijo: “Simón, tengo algo que decirte.”
Él respondió: “Dímelo, maestro.”
Jesús le dijo: “Un prestamista tenía dos deudores; uno le debía quinientos denarios y
el otro cincuenta. Como no tenían con qué pagar, los perdonó a los dos. ¿Cuál de los
dos lo amará más?”
Simón contesto: “Supongo que aquel a quien le perdonó más.”
Jesús le dijo: “Has juzgado rectamente.”
Y, volviéndose a la mujer, dijo a Simón: “¿Ves a esta mujer? Cuando yo entré en tu
casa, no me pusiste agua para los pies; ella, en cambio, me ha lavado los pies con
sus lágrimas y me los ha enjugado con su pelo. Tú no me besaste; ella, en cambio,
desde que entró, no ha dejado de besarme los pies. Tú no me ungiste la cabeza con
ungüento; ella, en cambio, me ha ungido los pies con perfume. Por eso te digo: sus
muchos pecados están perdonados, porque tiene mucho amor; pero al que poco se le
perdona, poco ama.”
Y a ella le dijo: “Tus pecados están perdonados.”
Los demás convidados empezaron a decir entre sí: “¿Quién es éste, que hasta
perdona pecados?”
Pero Jesús dijo a la mujer: “Tu fe te ha salvado, vete en paz.”
Después de esto iba caminando de ciudad en ciudad y de pueblo en pueblo,
predicando el Evangelio del reino de Dios; lo acompañaban los Doce y algunas
mujeres que él había curado de malos espíritus y enfermedades: María la Magdalena,
de la que habían salido siete demonios; Juana, mujer de Cusa, intendente de
Herodes; Susana y otras muchas que le ayudaban con sus bienes.

MEDITO LA PALABRA
Meditar es llevar la palabra al corazón

Las personas mientras somos jóvenes, caminamos sobre “las nubes”. Parece que somos “invencibles”, y que todo lo podemos. Pero hay muchas personas a las que la vida les ha vencido. El tiempo, las experiencias dolorosas, los fracasos les han acabado por hundir.
El evangelio nos presenta una mujer así. Y no se le ocurre hacer otra cosa sino ir donde Jesús, a pesar de su vergüenza, llorar a sus pies, besarle y secárselos con su largo pelo. ¡Todo un detalle de amor!
Pues bien, Jesús tiene un elogio sublime hacia aquella pobre mujer: “sus muchos pecados están perdonados porque tiene mucho amor”.
Simón y los demás fariseos no se imaginan a un Dios tan “débil”, “tan comprensivo con el pecado”, y por eso murmuran. Para ellos, solo hay dos clases de personas: los buenos y los malos-pecadores. A unos y otros se les distingue por sus acciones: buenas o malas. No hay duda que Dios ama a los buenos y desprecia a los “malos pecadores”.
Y Jesús, todo lo contrario: se deja tocar y besar por “la pecadora”. Gracias a eso sabemos que Dios nos espera, hagamos lo que hagamos. Aunque nos convirtiéramos en los hombres-mujeres más despreciables, Dios nos seguiría esperando para amarnos y perdonarnos.
¿No crees que esta es una buena noticia que nos alegra por dentro y nos lleva a dar gracias y a hacer fiesta? Que disfrutes de este domingo…Dios te acompaña
.

 REZO CON LA PALABRA

Para educar tu mirada…en este tiempo en que se juega el mundial de sudáfrica.

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EL CUERPO DE CRISTO

LEO LA PALABRA (Lucas 9, 11b-17)

En aquel tiempo, Jesús se puso a hablar al gentío del reino de Dios y curó a los que
lo necesitaban.
Caía la tarde, y los Doce se le acercaron a decirle: “Despide a la gente; que vayan a
las aldeas y cortijos de alrededor a buscar alojamiento y comida, porque aquí estamos en descampado.”
Él les contestó: “Dadles vosotros de comer.”
Ellos replicaron: “No tenemos más que cinco panes y dos peces; a no ser que
vayamos a comprar de comer para todo este gentío.” Porque eran unos cinco mil hombres.
Jesús dijo a sus discípulos: “Decidles que se echen en grupos de unos cincuenta.”
Lo hicieron así, y todos se echaron.
Él, tomando los cinco panes y los dos peces, alzó la mirada al cielo, pronunció la
bendición
sobre ellos, los partió y se los dio a los discípulos para que se los sirvieran
a la gente. Comieron todos y se saciaron, y cogieron las sobras: doce cestos

MEDITO LA PALABRA
Meditar es llevar la palabra al corazón

Las comidas son la mejor imagen del Reino de Dios. El sueño ideal de Dios es una mesa con mantel de fiesta y todos sus hijos comienzo gratis, bailando y cantando. (Tengo un amigo al que le hace gracia cuando hablo de esto).
Hoy Jesús da de comer a la gente…¡todo un milagro, sí señor! Porque miramos la tele y nos asalta una legión de hambrientos. Y decimos: qué mal repartido esta el mundo.
Pero la comida que ofrece Jesús no solo es pan. El mundo necesita cereales y muchas cosechas y mucha leche….pero sobre todo necesita a Jesús. Porque da igual que haya comida para todos, si no la queremos repartir justamente. Para repartirla necesitamos comer “justicia”, “caridad”, “compasión”. Y justamente eso es Jesús.
“Corpus Christi”…o sea, “El Cuerpo de Cristo”. Esta es la fiesta de hoy. Y necesitamos comer a Jesús, porque es la comida que Dios nos da. Si lo comemos no tenemos más hambre y además podremos compartir con los demás el pan de cada día.
Mucha gente ha olvidado que el “cuerpo de Jesús” fue la alegría de los pobres y hambrientos; que le tocaban y quedaban sanos. Y nosotros nos quedamos adorando a Jesús en el sagrario. Adorar el cuerpo de Jesús significa preocuparse de sus hermanos necesitados: los parados, los enfermos, los sin papeles… No se puede decir “Señor,Señor” y seguir de espaldas a los demás y a la justicia. Cáritas nos recuerda que en estos tiempos de paro y crisis la única salida es compartir. De ésta no nos sacarán los banqueros ni los poderes públicos….solo tú, yo y el otro…compartiendo lo poco o mucho que tengamos.
Este sin duda será el mejor milagro, y la mejor oración a Dios.

 REZO CON LA PALABRA

Reza esta oración repetidas veces, mientras ves el vídeo: “El Cuerpo de Cristo. Amén”

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VIVIR COMO DIOS

LEO LA PALABRA (Juan 16, 12-15)
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Muchas cosas me quedan por deciros, pero no podéis cargar con ellas por ahora;
cuando venga él, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad plena. Pues lo
que hable no será suyo: hablará de lo que oye y os comunicará lo que está por venir.
Él me glorificará, porque recibirá de mí lo que os irá comunicando.
Todo lo que tiene el Padre es mío. Por eso os he dicho que tomará de lo mío y os lo
anunciará.»

MEDITO LA PALABRA
Meditar es llevar la palabra al corazón

Dios vive en familia…y tú no lo sabías. Igual que en nuestras casas, en la casa de Dios hay personas distintas. Hay un Padre, hay un Hijo y está el Espíritu Santo. Los tres viven juntos desde siempre y se conocen de maravilla: uno conoce lo que piensa el otro; y al tercero le gusta hacer de modo que los otros dos se sientan bien en casa. ¡Y algunos dicen que no entienden a Dios, cuando en realidad se parece a nosotros más de lo que parece!
Hoy es la fiesta de la Santísima Trinidad, O sea, de esta familia divina compuesta por tres personas, distintas entre sí, pero de la misma naturaleza amorosa y divina. Los tres funcionan como una sociedad maravillosa, y no tienen otro cometido que hacer al ser humano, un ser cada vez más divino. Por eso, que Dios siempre nos seduce, nos atrae cada vez un poquito más, y nos lleva hacia sí. Cuanto más cerca de Dios, más humanos y más divinos somos.
Cuando miramos la evolución humana y el paso de la historia -siglo a siglo- percibimos que cada minuto es un instante dentro de la “Eternidad” de Dios. Cada instante que vivimos es una pizca del tiempo de Dios. Nosotros formamos parte de su tiempo y de su historia. En este momento, tu tiempo y Su Tiempo van de la mano. El tiene la capacidad de que lo vivas bien, de que sueñes tu tiempo futuro y de que logres lo qeu te propones, porque Dios bendice tu Tiempo. Y como Dios es Eterno, te asegura ese otro tiempo que se llama Vida eterna. Le pertenece a El pero te lo regalará de mil amores…y allí lo contemplarás y allí serás uno más de Su Familia Divina.
Por eso que nos corresponde vivir aquí como “Dios”…es decir, creando encuentro, comunión, familia, buen rollo. ESte será la mejor prueba de que somos de la familia de Dios.

REZO CON LA PALABRA

Mira el video, y plantéate vivir como Dios…quiere que vivas.

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¿Qué hacéis mirando al cielo?

LEO LA PALABRA (Juan 24, 46-53)

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Así estaba escrito: el Mesías padecerá, resucitará de entre los muertos al tercer
día y en su nombre se predicará la conversión y el perdón de los pecados a todos
los pueblos, comenzando por Jerusalén.
Vosotros sois testigos de esto. Yo os enviaré lo que mi Padre ha prometido;
vosotros quedaos en la ciudad, hasta que os revistáis de la fuerza de lo alto. »

Después los sacó hacia Betania y, levantando las manos, los bendijo.
Y mientras los bendecía se separó de ellos, subiendo hacia el cielo.
Ellos se postraron ante Él y se volvieron a Jerusalén con gran alegría; y estaban
siempre en el templo bendiciendo a Dios.

MEDITO LA PALABRA
Meditar es llevar la palabra al corazón

Ascensión significa “subir”, “elevar”. Este domingo es la fiesta de la Ascensión de Jesús al Cielo. Es una fiesta dentro del tiempo de Pascua en el que aún estamos. Hace cuarenta días que Jesús resucito. En la primera Pascua de la historia,  Jesús permaneció de manera “misteriosa” en la tierra durante un período de tiempo, de modo que los evangelios certifican un número de apariciones y encuentros de Jesús con sus discípulos. Con ellos come, les anima, les quita el miedo, les da la paz que necesitan.
Después de ese tiempo Jesús dejó la tierra y a sus amigos. Aunque Jesús les dirá que ese “abandono” no es tal, pues el Padre mandará al Espíritu Santo para que esté con ellos permanentemente, y haga lo que Jesús hacía: animar, dar la paz, infundir ánimo y esperanza.
Han pasado más de 2000 años y Jesús ha cumplido su palabra. El Espíritu Santo sigue navegando con la Iglesia los mares de las épocas y los tiempos, y sigue haciendo en cada generación nuevos cristianos que curan, salvan, educan,predican y bendicen a los hombres y mujeres en nombre de Dios. Esta es la grandeza de la fe: Dios está con nosotros y además tenemos pruebas de que así es. Es verdad que no le vemos, y…¡cuánto nos gustaría cenar con Jesús un día para contarle y preguntarle tantas cosas! Pero sabemos a ciencia cierta de que está aquí con nosotros. Si no, ¿iba a haber gente dispuesta a hacer el bien a los demás? ¿iba a haber chicos/as que generosamente den su tiempo por alguien? ¿iba a haber misioneros que dejan familia y amigos para ir al tercer mundo? ¿iba a haber jóvenes dispuestos a dedicar su vida a Dios y a los demás, sirviendo como sacerdotes o religiosos?
O tal vez, ¿iba a haber padres-madres que se consumen por criar y educar a sus hijos? Estas son las pruebas de que el ESpíritu está aquí abajo con nosotros, y que Dios sigue amándonos de manera muy cercana a todos sus hijos.
El evangelio termina diciendo que los discípulos se volvieron a casa con mucha alegría y bendecían a Dios en el templo. Te invito que hoy y toda la semana, vivas alegre, y si hay algo que te preocupa, cuéntaselo a Dios….El te ve y camina más cerca de ti de lo que te parece.
Buena fiesta de la ascensión…El te bendice.

REZO CON LA PALABRA

Mira el vídeo y después en cuatro minutos da gracias a Dios por los signos de su amor en el mundo, en tu familia, en tu entorno.

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Tomado de “Salesians Barcelona”

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