COMER SANO EN VERANO

Durante el verano las temperaturas altas muchas veces nos suelen quitar el apetito o disminuir las ganas de comer. A pesar de ello, los expertos recomiendan una serie de aspectos a tener en cuenta para lograr un plan alimentario saludable.

En estos meses de calor hay que estar muy atentos con los alimentos lácteos, leche, queso, y yogurt, porque no pueden perder la cadena de frío de ninguna manera; la contaminación bacteriana se ve muy favorecida por las altas temperaturas. Para el consumo de los niños es muy importante buscar los de menor porcentaje graso y colesterol.

Consejos para una alimentación saludable

Mantener una correcta hidratación. Ingerir como mínimo 2 litros diarios de líquidos, especialmente bebidas frescas, como ser agua, jugos naturales e infusiones, debiendo ser moderados con el café por su efecto estimulante. Una forma agradable de tomar líquido es por medio de licuados y exprimidos de frutas frescas, sin el agregado de azúcar. Los helados frutados son también una muy buena manera de agregar nutrientes a nuestra dieta de verano.

Dieta a base de verduras y frutas. La ingesta de vegetales –especialmente crudos y muy bien lavados– aportan vitamina C y fibra fundamentalmente insoluble, que permite un mejor tránsito intestinal. Del mismo modo, las frutas de estación son refrescantes y permiten incorporar hidratos de carbono y vitamina C. Es recomendable comer como mínimo entre 2 y 3 porciones de vegetales y 3 frutas por día para poder incorporar las cantidades necesarias de micronutrientes contenidos en estos alimentos. Por su parte, la ingesta de legumbres como lentejas y garbanzos es otro buen hábito, y se sugiere hacerlo en forma progresiva para que el intestino se adapte al mayor contenido en fibra. Otros alimentos que aportan energía y que se pueden comer fríos, por ejemplo en ensaladas, o calientes, son el arroz y las pastas.

Consumo de carnes. Se deben elegir aquellos cortes con menor contenido graso y la ingesta de pollo debe ser sin piel ni grasa visible. Se aconseja ingerir –al menos 2 veces por semana– pescados de agua fría (merluza, atún, caballa). Son beneficiosos para la salud cardiovascular.

Desayunos y meriendas. Los panes frescos o tostados y las galletas pueden ser untadas con mermeladas para acompañar los desayunos y meriendas. El aporte de lácteos es fundamental, pudiendo incorporarse como leche, yogures, postres de leche. A todos estos alimentos se le puede agregar salvado de avena o de trigo, para incrementar el contenido en fibra.

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